La solución encontrada fue construir un techo verde, con captador de aguas pluviales y filtro biológico, que fornece agua potable y ecológica, es decir, sin cloro y naturalmente mineralizada.

El proceso comienza con la construcción de una estructura de madera que suporta 150 quilos por metro cuadrado. Esa carga es compuesta por biomasa, agua y piedra.

Aplicando la arena, la tierra y el pasto.

Los niños de la comunidad participaron del proceso, fortaleciendo sus nociones de ecología y adquiriendo conocimiento de una cobertura que funciona como aislante térmico.

En las paredes del comedor, las alumnas pintaron motivos de la flora y fauna de la región. El resultado trajo más alegría y valorizo la cuestión ambiental.

La Escuela Tia Percilha con el techo vivo concluido: un óptimo lugar para soltar cometa y apreciar la vista increíble del Océano Atlántico.
El entrenamiento inicial de la técnica de techo verde fue en la sede de TIBÁ en Bom Jardim- RJ.

Tibanos, Babilonios y los alumnos de MIT construyendo.

Shanti Kleiman, estudiante de MIT y idealizadora del proyecto, junto con Jorge Ricardo Oliveira dos Santos, bioconstructor y uno de los focalizadores de la Ecocooperativa de Reflorestamiento, cortando el exceso de fieltro, tela que protege la lona plástica.

Peter Van Lengen instalando el filtro biológico dentro de la caja de agua de 3000 litros. El reservatorio recibe toda el agua de lluvia del techo vivo.

Sistema de drenaje con grava.